La Religión Unificada del Balómpié

football

Un amigo que acaba de publicar un libro me comentó que para el acto de presentación de su nueva publicación debía evitar las fechas de la Champions League. Eso se debe, según él, a que si su presentación coincidía con un partido importante, nadie acudiría a ella y los medios de comunicación le prestarían poca atención al acto… por no decir que lo dejarían colgado.

Yo, desde mi ingenuidad, pensé que se trataba de una exageración o que es algo aplicable sólo a eventos del mundo “profano”. No obstante, no tardé en ver una semana después cómo la misma situación se daba en un evento del mundo “sagrado”. Me di cuenta de forma definitiva de que si una mezquita o una comunidad musulmana quieren organizar una charla, unas lecciones de lengua árabe o china si hace falta, unas clases de fiqh o de Corán, etc… más les vale consultar primero y antes de nada el “calendario futbolístico” de la liga que les afecte más de cerca. Es vital evitar fechas como las eliminatorias de la copa de turno o el derbi de una ciudad u otra… y ya ni hablar del “clásico” que ya de clásico cada vez tiene menos.El fútbol ya es de forma oficial e innegable la nueva religión de gran parte de las masas (o el nuevo opio del pueblo, según se vea). Algunos han caído en la idolatría de sus “ídolos” Messi o Cristiano (curioso nombre), se compran jugadores por precios que darían de comer a un país entero, y los estadios son descritos irónicamente como lugares de culto: la “Catedral” en Bilbao o el “Templo” en Madrid.

Gracias a Dios, no deberíamos perder la esperanza. Se ven signos que iluminan el camino ante nosotros. Pero me daría por satisfecho si mis palabras son capaz de despertar a una sola persona y hacerle ver que el fútbol (que en sí ni está prohibido ni es detestable, sino un deporte más) no es más que el reflejo de la realidad de esta Dunya (vida mundana) a la cual el Corán da su debida medida en los sublimes versículos que dicen:

“¡Sabed que esta vida es sólo juego y distracción, y un ornamento, y [motivo para] vuestra jactanciosa rivalidad unos con otros, y [vuestro] afán por más riqueza e hijos! Su parábola es la de la lluvia [vivificante] cuya vegetación complace a los labradores; pero luego se marchita y la ves amarillear, y al final queda convertida en paja. Y en la Otra Vida: [habrá] un castigo severo, y un perdón de Allah y Su complacencia: pues esta vida no es más que el disfrute pasajero de un engaño. [Así pues,] rivalizad entre vosotros por el perdón de vuestro Señor, y [con él] un paraíso tan vasto como los cielos y la tierra, que ha sido preparado para los que han llegado a creer en Allah y en Sus enviados: ese es el favor de Allah, que Él concede a quien quiere –pues Allah os es de una generosidad infinita.”

(El Sagrado Corán – Capítulo de El Hierro)

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