Conocimiento y ética: quien la sigue la consigue

ilms

Reflexión improvisada sobre este valioso hadiz:

إنما العلم بالتعلم ، و إنما الحلم بالتحلم ، و من يتحر الخير يعطه ، و من يتق الشر يوقه

صحيح الجامع 2328 – Sahih Al Jami’ nº 2328

Tal y como nos indica el Profeta (la paz sea con él) en este hadiz, puesto que todos nacemos ignorantes, el saber se consigue buscándolo y uno sólo se convierte en sabio a base de aprendizaje. Si uno carece de paciencia e indulgencia con los demás, la puede conseguir a base de entrenarse a ser indulgente, a perdonar y entender a los demás. Y todo aquel que ponga empeño y trate de hacer el bien con sinceridad y benevolencia, será ayudado y encontrará el bien en su camino, y cualquiera que busque causar mal y daño a los demás sólo encontrará mal y sufrimiento en su camino mal escogido. Ese el Yihad constante contra la Nafs y esos son sus frutos.

Tanto conseguir el bien como evitar el mal requieren paciencia y esfuerzo contra la Nafs que, por culpa de su ceguera y sus impulsos egoístas, sólo quiere el bien para sí misma, y contra el Shaytan que siempre intenta incitarnos a sentir envidia y y empujarnos hacia la enemistad, el odio y causar perjuicio a nuestros congéneres.

Al Busiri dijo en su famoso poema de Al Burda:

وخالف النفس والشيطان واعصهمــا. وإن هما محضاك النصح فاتَّهِـــــم

Llévale la contraria a la Nafs y al Shaytan. Y si fingen consejos sinceros, ¡desconfía de ellos!

Este hadiz nos viene a enseñar que muchas cualidades del ser humano son adquiridas. Así pues, si uno no tiene paciencia, saber, indulgencia, compasión, fidelidad, etc. no debe darse por vencido ni justificar la ausencia de dichos rasgos positivos en su personalidad achacándola a razones y factores fuera de sí mismo. Más bien lo que debe hacer es esforzarse por aprender de quienes tengan esas cualidades y mantenerse en su compañía.

De hecho, algunos filósofos griegos como Aristóteles no andaban descaminados al afirmar que las virtudes se adquieren en primer lugar a través de la práctica. Cuantas más oportunidades uno tiene de comportarse virtuosamente, y cuantas más veces uno lo haga con éxito, mayor experiencia tendrá y mayor destreza irá ganando en ser virtuoso. Hasta que, llegado un punto, dichas virtudes (fadá’il) acaban siendo asimiladas por la persona y pasan a ser parte de su forma de ser.

Unos versos atribuidos a Al Sahrawardi dicen:

قوم جميع الفضل منتسب لهم
فـتـشـبـهوا إن لم تكونوا مثلهم
إن التشبه بالكرام فلاح

“Personas a las que toda virtud les pertenece.
Así que, asemejáos a ellos si no sois como ellos.
Ciertamente, emular a los nobles es un triunfo.”

Al fin y al cabo, ¿acaso no fue la misión profética de Muhammad perfeccionar las virtudes más excelsas

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