La Metamorfosis

metaReflexiona acerca de la Metamorfosis del ser humano y verás que es una historia kafkiana donde las haya.

Se cree el centro del universo, mientras que empezó siendo una creatura casi intangible. Una diminuta e insignificativa oruga en el vientre de su madre.

Luego sale a duras penas y ve la luz por primera vez. Según va entendiendo, va extendiendo las alas de su intelecto; pronuncia sus primeras palabras, da sus primeros pasos y escala los peldaños de su desarrollo. Avanza hacia su retroceso; completa su merma.

No obstante, muy a menudo, la voracidad y el instinto insaciable de esta oruga pueden con ella y, sin ver más allá de sus narices, no piensa más que en consumir todo lo que la rodea.

Como si de una llama temblorosa en una vela solitaria, se consume consumiendo.

Su ego que rozaba las nubes no tarda en ser sepultado por la tierra que pisaba y allí permanece en las tinieblas en esperar de su nuevo resurgir.

Una semilla confinada en el vientre de su otra madre: la Tierra.

Por muy muerto que estés, seguirás siendo una oruga ansiosa por salir de nuevo y experimentar una nueva metamorfosis.

¿Acaso no has leído el capítulo 101 que pronuncia realidades que sacuden y golpean como el propio nombre de la Azora indica?

“El Día en que los hombres parezcan polillas revoloteando confusas.”

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