EL TAWAF CÓSMICO

Cada esquina de la Kaaba recibe un nombre en árabe, siendo “Al Rukn Al Sharqi” o esquina oriental, la más cercana a la puerta del santuario, la más conocida y donde más se agrupan los peregrinos ya que contiene la piedra negra (Al Hayar Al Aswad).

Dicha piedra fue utilizada por Ibrahim (la paz sea con él) para distinguir el punto desde el cual se parte para dar una vuelta completa a la Kaaba; un movimiento denominado Tawaf (circunvalación).

El Tawaf concluye una vez se completan siete vueltas alrededor de la Kaaba, en sentido antihorario o contrario a las agujas del reloj, partiendo siempre desde la piedra negra.

El número siete es, sin duda, simbólico y sólo Allah sabe el secreto que explica su presencia frecuente en los libros sagrados y en la naturaleza. Algunas teorías dicen que el número siete es el número primo simbólico de la perfección. Según dichas postulaciones, es el número de Dios. El siete está justo por encima del seis que es el número de la imperfección y, por ende, de Satán. La marca de la bestia según la tradición cristiana es el triple seis: 666

Algo similar pasa con el número diez, que es el número “redondo” perfecto, a diferencia del nueve, que es un número imperfecto, cosa que se refleja en su grafía al ser un seis al revés.

También desconocemos los secretos detrás del sentido contrario al de las agujas del reloj. Sin embargo, cabe mencionar que muchas acciones de adoración que se llevan a cabo en el Islam, además de tener como objetivo el acercarnos a nuestro creador, también pretenden integrar al individuo musulmán con el resto de la creación. Instruir la armonía entre el ser humano y el medio natural que lo rodea.

En este sentido, viene a la mente, a nivel macroscópico, el hecho de que, por norma general, los planetas, las estrellas y las galaxias giran elípticamente en este mismo sentido y dibujan con sus respectivas órbitas su Tawaf celestial particular. Sin ir más lejos, el planeta tierra además de estar girando en este sentido alrededor del sol, también gira sobre su propio eje en el mismo sentido.

A nivel microscópico, es digno de nuestra contemplación el movimiento de los electrones alrededor del núcleo del átomo. Unos electrones que, curiosamente, se estratifican en un máximo de siete órbitas, y giran alrededor del núcleo en el mismo sentido antihorario. Algo muy similar ocurre con los óvulos que, a la hora de ser fecundados, realizan un movimiento giratorio en el mismo sentido.

Formas y movimientos circulares y elípticos omnipresentes en la naturaleza, sentidos y direcciones unificados en la creación de Allah, y unos números con simbologías y significados cuya verdadera profundidad sólo alcanza a conocer el Omnisapiente. Todo ello indica que el universo, desde sus componentes más diminutos hasta los más gigantescos, está en un movimiento giratorio de Tawaf y toda la creación está sumergida en las alabanzas de su Creador.

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