¿Cuál de los dos 4 de julio debería yo festejar?

El 4 de julio puede que sea un día cualquiera en gran parte del mundo, pero en EE.UU. se vive el día entre juegos artificiales, desfiles y un sentimiento que en más de una ocasión rebasa esa línea que separa el patriotismo del chauvinismo. Se conmemora la declaración de la independencia de 1774 de EE.UU. o al menos los treces estados que constituían la unión hasta entonces de lo que ellos llamaban “el yugo británico”. Aunque dicha liberación no se conseguiría de manera completa hasta una década más tarde en 1783 con el tratado de París. Una década marcada eso sí por una sangrienta guerra contra las fuerzas inglesas.

No obstante, casi 600 años antes, el 4 de julio de 1187, también se producía una batalla muy decisiva en la cual se logró una importantísima liberación de otro yugo: el de los cruzados. Seguir leyendo “¿Cuál de los dos 4 de julio debería yo festejar?”

10 puntos en común entre DAESH y los discursos islamófobos

Por Hisham Muhammad

Donald Trump anunció con aires de dictadura su candidatura y Al Baghdadi se autoproclamó califa de su efímero estado desacrando un púlpito en Mosul. A simple vista parecen dos polos opuestos, pero si nos escuchamos más detenidamente y analizamos sus palabras, vemos que tanto los discursos xenófobos como los discursos de grupos extremistas como DAESH comparten muchos denominadores comunes.

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El Islam me enseña que la diversidad no tiene porqué producir “adversariedad”

De pequeño, iba a las montañas del norte de Marruecos y disfrutaba de la compañía de una de las mujeres más maravillosas que he conocido jamás. Se trata de mi abuela Amina, que en paz descanse.

Hablo de una época “pre-Internet”, “pre-móvil”, “pre-consola” y, en algunas zonas del país, incluso “pre-electricidad”. En el otoño nos juntábamos al atardecer con cierto sentimiento de nostalgia, Seguir leyendo “El Islam me enseña que la diversidad no tiene porqué producir “adversariedad””

Maqbara

Este escandaloso caso de genocidio cultural lo conocí de cerca cuando vivía en Ávila. El periodista José Ramón Rebollada lo denuncia en este documental que se estrenará en el Lienzo Norte este viernes 26 de febrero y el sábado 27.

“Maqbara” es un documental con el que se pretende relatar la importancia de la comunidad mudéjar de la ciudad de Ávila, la más numerosa y significativa del Reino de Castilla que estuvo presente en la ciudad aproximadamente 300 años. Durante ese tiempo convivió pacífica y fructíferamente con la otra minoría de la ciudad, los judíos, y con los cristianos que eran mayoritarios en Ávila.

A lo largo de este tiempo la comunidad mudéjar fue dejando sus huellas culturales en la ciudad que en la actualidad se encuentran esparcidos por toda ella, de forma significativa y abundante las piezas relacionadas con su ritual funerario: cipos y estelas.

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A finales del siglo XX se descubrió arqueológicamente la maqbara de San Nicolás, uno de los tres cementerios musulmanes de la ciudad de los que se tiene constancia documental. Tras su descubrimiento se produjeron una serie de hechos en los que se enfrentaron los partidarios de conservar el yacimiento con los que defendían la postura de estudiarlo y después destruirlo para poder materializar la construcción de una urbanización moderna prevista en esos terrenos por el Plan de Urbanismo de Ávila.

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Finalmente se impusieron las tesis de los gobiernos tanto del Ayuntamiento como de la Junta de Castilla y León y el yacimiento fue excavado, documentado y destruido en contra de las opiniones de decenas de especialistas, universidades y entidades de diferente índole.

En total se exhumaron 3.171 cadáveres, lo que sigue siendo el más grande y numeroso cementerio musulmán hallado hasta el momento en todo el país.

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FUENTE: http://avilabierta.com/noticia_completa.php?noticia=1030

El síndrome de la diáspora

En el día del migrante me pregunto ¿cuándo deja uno de ser migrante?

¿Cuántos años han de pasar? ¿Cuántas décadas hemos de esperar? ¿Cuántas generaciones han de llegar? ¿Cuántas trabas hemos de superar y cuántos obstáculos, vallas inclusive, tenemos que saltar para que, finalmente, se nos considere autóctonos de los países a los que en su día llegamos?

Es de inocentes esperar que ello pase pese a nuestra pasividad.

Mientras los propios inmigrantes sigan considerándose a sí mismos, a sus hijos, y a los hijos de sus hijos como meras personas de paso, las sociedades de acogida no dejarán de considerarles como tales; el cambio no se producirá mientras los inmigrantes o pseudo-inmigrantes se sientan aún ciudadanos de países lejanos en detrimento de la ciudadanía del país sobre el cual llevan décadas viviendo. Entiéndase por pseudo-inmigrantes aquellas personas que siguen siendo denominadas inmigrantes o inmigrantes de segunda o tercera generación a pesar de haber nacido en países occidentales y nunca haber emigrado en su vida.

La realidad es que la mayoría de los inmigrantes aún no hemos enraizado nuestra pertenencia a la tierra en la que vivimos; esta tierra que cada vez es más impensable que dejemos.

Existen indicios esperanzadores que auguran un futuro más abierto, menos impermeable.

Evidentemente, las nuevas generaciones entienden y asimilan, cada vez más, que las sociedades actuales son irreversiblemente diversas. Queda por ver el grado de inclusión que admitirá su visión de la diversidad. Pero lo verdaderamente asombroso es que, al olvidarnos del futuro y centrarnos en el presente preguntando a algunos jóvenes acerca de su identidad, gran parte de los chicos y chicas descendientes de padres inmigrantes y que han nacido aquí siguen considerándose naturales del país de procedencia de sus ascendientes.

En España, muchos achacan esta resistencia a considerarse españoles a un rechazo que ellos perciben de parte de sus conciudadanos. Dicho rechazo será supuesto o real, latente o patente, lo que no puede ser es un impedimento ante nuestra realización como ciudadanos de este país que está viendo transformarse rápidamente su morfología. Eso sí, achacar nuestros fracasos siempre a los demás y culpar de ellos a quienes “nos rechazan” es, sin duda alguna, un juicio subjetivo, una actitud paralizante e inútil, y la consolidación del rechazo.

Las circunstancias de nuestra era y el futuro de las generaciones venideras nos exigen a voces que dejemos atrás la mentalidad del migrante transeúnte.

Para ser capaces de contribuir y enriquecer el tejido social en el que nos encontramos es imprescindible que nos arraiguemos en él. Porque un árbol sin raíces difícilmente puede crecer, y es menos probable aún que termine prosperando, produciendo frutos y alimentando a quienes lo rodean. Más bien se marchita y desvanece.

De allí que los sectores más xenófobos pongan de manera descarada en tela de juicio la capacidad de los musulmanes de echar raíces en las sociedades occidentales y de contribuir positivamente en ellas. Saben perfectamente que una vez se logre dicho arraigo, su propaganda venenosa será totalmente inefectiva y la islamofobia perderá terreno ante la islamofilia.

En EE.UU. es absurdo hablar de inmigrantes porque la práctica totalidad de la población descende de inmigrantes.

En EE.UU. un descendiente de polacos, irlandeses, italianos, alemanes o africanos llegados al nuevo continente, sea como personas libres, sea como esclavos, sólo se considera a sí mismo como estadounidense y lo antepone a cualquier otra distinción. Si bien esto no es aplicable a cada uno de los 300 millones de estadounidenses, sí es la tónica general de todo el país donde la procedente original queda relegada a un aspecto anecdótico que no interfiere con el sentido de pertenencia del individuo, su lealtad al país y su “grado de americanidad”.

Podríamos hablar de nuestra mentalidad colectiva largo y tendido; analizarla desde varios ángulos que cubren el ámbito social, psicológico, educativo, mediático, etc. Algunos análisis serán más discutibles que otros, pero lo que nunca debe falta es la autocrítica, la sobriedad y el sentido de responsabilidad. En realidad, gran parte de nuestras deficiencias se pueden reducir, al fin y al cabo, a lo que yo llamaría el “síndrome de la diáspora” o, lo que es lo mismo, la eterna tardanza a la hora de decidirse, definirse y efectuar la transición desde la condición de migrantes a la de autóctonos.

La violencia contra las mujeres: un terrorismo que no protagoniza los titulares

[Artículo publicado en Córdoba Internacional TV]

Por Hisham Muhammed
@cirujanodelalma

En el día internacional de la eliminación de la violencia contra las mujeres que se celebra cada 25 de noviembre, no debemos dejar pasar la ocasión de reflexionar acerca de la violencia en general, y la violencia contra las mujeres en particular. Y es que vivimos en un mundo violento; un mundo de extremismos. Un mundo en el que, desafortunadamente, algunas relaciones no tardan en saltar del amor extremo a la violencia extrema. Y quizás, si pudiésemos dar con una definición de nuestra época, llegaríamos a la conclusión de que es la época de la violencia por antonomasia. Aquella violencia que pronosticó el Profeta Muhammad, la paz sea con él, en un hadiz auténtico narrado por el Imam Muslim: “Juro por Aquel en cuya mano está mi alma que el mundo no desaparecerá hasta que llegue un día en el que ni el verdugo sabrá por qué mata ni la víctima sabrá por qué ha sido matada.”

Se trata de una violencia sistematizada, normalizada y que nos es inculcada desde una edad cada vez más temprana a través de diferentes mecanismos de adoctrinamiento que llamamos “cultura popular”; el cine, algunos estilos musicales, videojuegos, etc. Se puede hablar incluso de una violencia institucionalizada.

Sin embargo, las definiciones clásicas y convencionales de la violencia necesitan una seria revisión. Se define la violencia como el arma de los más fuertes, los más potentes, contra los indefensos. Pero en la mayoría de las ocasiones, es todo lo contrario.

La violencia es una herramienta que expresa aspectos de debilidad. Si bien para ejercer la violencia se requiere tener una fortaleza física o tecnológica, existe una debilidad subyacente, sea intelectual, sea espiritual, sea moral, sea psicológica, etc.

Por lo tanto, la violencia es una expresión de impotencia y de frustración. Cuando un país o grupo de países es incapaz de mantener a otro bajo su control, recurre a la violencia y a la guerra. Algunos padres incapaces de mantener su autoridad de manera cívica recurren a la violencia, sea física o psicológica. Cuando un marido comprende la relación conyugal como una relación de poderes y, en su lucha por mantener el control, ve peligrar algún tipo de superioridad, sea real o ficticia y preconcebida, recurre a la violencia verbal o física para subyugar a su pareja.

Si a esa visión de algunos hombres que creen que la violencia es la manera normal o ideal de resolver conflictos, añadimos la ausencia de una conciencia viva y unos principios éticos y morales, entonces los actos de los violentos se ceban con los más indefensos y los más vulnerables. Por eso, el Profeta Muhammad, que la paz sea con él, dijo:

“Siempre que la gentileza está presente en algo, lo embellece. Y siempre que se retira de algo, lo afea.”

Siendo la gentileza (rifq) el antónimo y lo contrario de la violencia (‘unf), aprendemos de este dicho profético que aquellos individuos o colectivos que se caracterizan por la violencia son feos, disprovistos de ética y estética ante Allah. Mientras que quienes adoptan la gentileza y la no violencia como forma de tratar con su alrededor, se embeben de una belleza profunda.

La persona machista, lógicamente, odiará mis palabras y detestará el contenido de este artículo. Aunque quizás se olvide de que con ello se está tirando piedras contra su propio tejado. Puesto que cualquier intento de proteger y empoderar a las mujeres es, en realidad, una protección y una empoderamiento a sus propias hijas y nietas.

Son muchas las revisiones que debemos realizar de nuestra noción de violencia. ¿Es la cosificación de la mujer y su uso como un producto más un tipo de violencia? ¿Es la prostitución, por muy consensuada que sea, un tipo de violencia? Y si lo es, ¿por qué se legaliza la violencia?

¿Es la pornografía y la deshumanización que dicha industria conlleva una clase de violencia contra la mujer? Si la respuesta es afirmativa, ¿por qué se permite que sea una industria en continuo auge? Y lo más importante, ¿cómo incrementa la pornografía la misoginia? ¿Cómo fomenta esta industria las diferentes manifestaciones de la violencia contra la mujer?

Son demasiados los interrogantes que se pueden plantear acerca de nuestras definiciones de la violencia. Preguntas no sólo referentes a la violencia que sufren las mujeres, sino también aquella que sufrimos como sociedades. ¿Existe una violencia económica? ¿Es la usura una variedad de dicha violencia económica?

Hablando estrictamente de la violencia hacia la mujer. No me dedicaré a aclarar algunos de los textos islámicos peor traducidos e interpretados que son usados sea para justificar la violencia machista o para indicar, explícita o implícitamente, que el islam es una religión machista. Sí que voy a establecer como base inamovible que la comprensión de cualquier texto coránico o dicho del Profeta Muhammad, la paz sea con él, como una incitación a la violencia contra la mujer es una comprensión torpe, retorcida y desfigurada. Es más, me atrevo a decir que es una rudeza hacia la persona del Profeta en la que ningún musulmán debería caer.

El buen trato y la cortesía hacia las mujeres son establecidos por el Profeta Muhammad, que la paz sea con él, como criterios para discernir entre la virtud de los hombres:

“Los mejores de vosotros son quienes traten mejor a sus mujeres, y yo soy el que mejor trata a sus mujeres.” (Narrado por Al Tirmidhi)

El trato gentil y bondadoso hacia la mujer queda fijado por el Profeta Muhammad, la paz sea con él, como un indicador de una personalidad noble y un carácter refinado. Mientras que el maltrato hacia ellas es señal de una naturaleza vil y grosera.

Igualmente, expresó en diferentes ocasiones su deseo y afán de empoderar a la mujer, y en una súplica a Allah dijo: “¡Oh Allah! (Sé testigo de que) Advierto fuertemente contra el abuso de los derechos de los dos frágiles: las mujeres y los huérfanos.” Afortunadamente, esa fragilidad es cada vez menos aguda gracias a la introducción de mecanismos que ayudan a proteger a las mujeres y prevenir contra los abusos machistas.

Por otra parte, la violencia es el resultado directo de nuestro desconocimiento de nosotros mismos como individuos y como humanos. Un hombre sólo puede agredir a su mujer si pierde de vista que su madre, su hermana o, en su caso, su hija, son también mujeres que comparten con la mujer a la que agrede la misma dignidad.

Una persona violenta, lo es porque ignora su “nafs” (ego o alma) así como los motivos que arraigan su irascibilidad. Y es precisamente ese desconocimiento lo que le hace endeble magnificando su actitud violenta.

La violencia machista, por lo tanto, sólo puede ser el fruto amargo de un desconocimiento profundo de la relación que nos debería unir entre hombres y mujeres. No tiene porqué ser una reproducción de esa mítica relación conflictiva entre la acuática y escurridiza Venus y el bélico y violento Marte. Contradiciendo el título de la obra de John Gray, podemos afirmar que ni los hombres son de Marte ni las mujeres son de Venus. Porque, parafraseando al Profeta Muhammad, que la paz sea con él, creemos que todos somos “de Adán y Adán es de tierra.” Si volviésemos a ese estado adámico genuino  e ingenuo en el sentido benigno de la palabra, comprenderíamos la esencia de la igualdad entre hombres y mujeres. Y si desde esa sustancia terrestre que nos une, escalamos algunos peldaños espirituales llegaríamos al estado de servidumbre a Allah. Una servidumbre en la que somos todos, señoras y señores, siervos del Señor.

Más bien, el criterio de dicha relación lo establece el famoso hadiz del Profeta Muhammad, que la paz sea con él, que establece que mujeres y hombres son “shaqa’iq”; es decir, mitades que se corresponden y se complementan entre sí, con un claro matiz de fraternidad y harmonía en esa palabra árabe.

Así pues, aquellos hombres cuya visión del mundo se encuentra estancada en el machismo deben saber que es su ignorancia y su arrogancia las que les convencen de que sólo a través de la violencia y únicamente a través de doblegar a otras personas podrán conseguir sus propósitos.

Aunque, el hecho es que el Mensajero de Allah afirma justo lo contrario al decir: “Ciertamente Allah es Gentil, ama la gentileza y otorga a través de ella lo que no otorga a través de la violencia.”

Asimismo, dijo, que la paz sea con él, en su último sermón; en ese testamento universal y eterno que pronunció en la época más sagrada del año y el lugar más sagrado de la tierra: “Os encomiendo el buen trato a las mujeres.”

Son muchos los textos sagrados a citar y los conceptos islámicos que podemos evocar en este ámbito. Textos que instauran más allá de cualquier duda la ilicitud de la violencia contra la mujer así como la importancia del tema.

Los abusos contra las mujeres son, sin duda alguna, una forma de terrorismo que atenta, no sólo contra la dignidad y la integridad física y psicológica de la propia mujer, sino contra la familia como institución. Las estadísticas indican que los niños que malviven bajo un ambiente de violencia hacia sus madres corren un alto riesgo de convertirse en futuros terroristas machistas, mientras que las niñas que ven sufrir de esa forma a sus madres corren el mismo riesgo de convertirse en futuras víctimas de dicho terrorismo.

Debemos romper todos estos ciclos de violencia que plagan nuestras relaciones interhumanas. Es nuestra obligación como individuos y como sociedades intensificar nuestra lucha contra todo tipo de violencia contra la mujer; un terrorismo que, si bien no es el protagonista de los titulares de la prensa, es igual de destructivo que los demás.

13 SIMILITUDES ENTRE ISRAEL Y DAESH

Por Hisham Muhammad
@cirujanodelalma

En el día internacional de solidaridad con el pueblo palestino, que se celebra el 29 de noviembre de cada año, es preciso enfatizar la obligación moral y ética que tenemos de apoyar a dicho pueblo que está siendo oprimido y masacrado de manera sistemática por la ocupación sionista. Aunque, probablemente la mejor solidaridad que podemos mostrar hacia los palestinos es conocer bien la historia y concienciar a los ciudadanos del mundo acerca de la naturaleza del estado sionista de Israel. Así sabrán cuáles han sido los orígenes de lo que se denomina erróneamente “el conflicto palestino-israelí”. Y digo que es erróneo llamarlo así por la igualdad de condiciones y la horizontalidad que sugiere dicho nombre. El caso de Palestina es un caso arquetípico de la guerra asimétrica y se trata claramente de una invasión paulatino, con la expulsión que ello conlleva de la población autóctona.

¿Cómo ha llegado a existir la ocupación sionista? ¿Qué proceso ha dado a luz el régimen de Apartheid que se impone hoy sobre los palestinos autóctonos?

Son realmente llamativos los paralelismos que existen entre ISIS o DAESH, por un lado, y el estado sionista de Israel, por otro. Especialmente si estudiamos con detenimiento el estado más embriónico de Israel en la primera mitad del siglo 20.

A continuación, enumero 13 similitudes entre ambos entes claves para entender la realidad geostratégica de la región:

1) El movimiento sionista mundial tiene como principio vital la “Aliyá” o el deber de migración de todos los judíos del mundo para pasar a formar parte de él. El concepto de la Aliya es el equivalente de otro concepto que la propaganda de DAESH busca distorsionar que es la “Hiyra” o “Hijra”; es decir, el llamamiento a todos los musulmanes a efectuar una emigración a sus territorios y a unirse a sus filas. Al mismo tiempo, la propaganda de Israel y de DAESH presentan respectivamente ambos conceptos como garantía de seguridad. Obviamente, son mecanismos para reclutar y buscar nuevas incorporaciones con el fin de garantizar su viabilidad demográfica y militar.

2) Ambos se conforman de una amalgama de personas procedentes de diversos rincones del planeta unidas por el mismo proyecto expansionista. Hasta nuestros días, la práctica totalidad de los judíos israelíes o han nacido fuera de Palestina o son descendientes de judíos que han nacido fuera de Palestina. Los judíos Ashkenazis son de origen eslavo, de Europa del este, y conforman la mayor parte de la composición demográfica del estado sionista. Otros grupos son los Mizrahim (judíos de origen árabe, especialmente Marruecos, Yemen, Iraq e Irán) y los Falasha originarios del cuerno de África.

3) Según llegaban los jóvenes judíos formaban comunas y colonias (Kibbutz) armadas hasta los dientes para la explotación de los territorios usurpados y que fueron la semilla del terror ya que no tardaron en adoptar la forma de milicias terroristas. Ejemplos de dichas bandas sanguinarias fueron el Irgún y la Haganá que atentaron tanto contra los soldados del mandato británico en Palestina como contra la población civil autóctona.

4) Tanto el ISIS como su “prima hermana” Israel no reconocen fronteras fijas ya que son entes esencialmente belicosos y beligerantes contra los países de su entorno. No descartan ensanchar sus fronteras e invadir los territorios colindantes. Israel invadió territorios de todos y cada uno de los países con los que comparte frontera: Jordania (Cisjordania), Egipto (Sinaí y Gaza en 1967), Siria (Los Altos del Golán en 1981) y, por supuesto, el Sur del Líbano. No es descartable que lo haga de nuevo en los territorios que están quedando vacíos en Siria con la destrucción generalizada que está conociendo el país y con la huida masiva de la población autóctona. ¿Podría ser el principio del proyecto de la Gran Israel que pretende extenderse desde el Éufrates en Iraq hasta el Nilo en Egipto? Ambos ríos, por cierto, son simbolizados por las dos franjas azules en la bandera sionista.

5) Ambos entes son los principales culpables de que grandes números de personas se conviertan en refugiados. Debido a la limpieza étnica que llevó a cabo Israel y cuyo punto álgido fue la Nakba de 1948, millones de palestinos se han convertido en refugiados o inmigrantes que conforman conjuntamente la diáspora palestina. Los extensos campos de refugiados en Líbano, Siria y Jordanía son un claro testimonio de ello. Por otro lado, presenciamos el continuo sangrado sirio con cientos de miles de refugiados que han abandonado su país debido al terror de DAESH, además de los bombardeos constantes de las diferentes potencias que intervienen en la guerra por proxy que se libera en Siria.

6) Ambos “estados” se basan en una interpretación ultra-extremista de las religiones que dicen representar. Ponen en entredicho la condición religiosa de los adeptos que se niegan a unirse a ellos e incluso recurren a las amenazas y la violencia para acallar las voces que desmantelan su retórica y contestan a su propaganda falaz.

7) Ambos surgen y son mantenidos gracias a una visión apocalíptica del mundo y la historia. Curiosamente, ambos entes presentan su existencia no sólo como una necesidad, sino como la condición imprescindible para la vuelta de Jesucristo y la derrota final del anticristo en una batalla final que algunos llaman Armagedón y otros llaman “Al Malhama”. Son visiones mesiánicas que mantienen que ellos son, respectivamente, la conclusión histórica del mundo. De allí que Israel establezca la fortaleza de Sión o Tzión en Jerusalén como punto de referencia que simboliza el poder y la liberación y DAESH haga exactamente lo mismo con la zona de Dabiq a las afueras de Alepo, al norte de Siria.

8) Ambos menosprecian la vida de quienes no pertenecen a ellos. Las principales referencias políticas, ideológicas y religiosas de Israel han declarado desde la aparición de dicho estado que la vida de los gentiles (los no judíos) es insignificante. Por ejemplo, el rabino Yaacov Perrin dijo textualmente: “Un millón de árabes no equivalen a la uña de un judío.”

9) Ambos difunden el terror como método de vaciar territorios para su consecuente invasión. Lo hemos visto con Israel en miles de ciudades y pueblos palestinos que aniquiló mientras difundía su lema genocida de “una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra”, y lo vemos hoy con DAESH tanto en Siria como en Iraq.

10) Ambos buscan crear estados uniconfesionales (religiosamente homogenios) y ello a través de la limpieza étnica y la salvaje persecución a musulmanes y cristianos, además de las demás minorías presentes en un Oriente Medio que siempre ha tenido la diversidad como distintivo.

11) Ambos cometieron y siguen cometiendo graves atentados tanto dentro de los territorios que controlan como fuera de ellos.

12) Ambos alegan que sus atentados, sus actos genocidas, su persecución a las minorías, su violencia indiscriminada y su derramamiento de sangre inocente son, en realidad, una defensa propia.

13) Como anécdota final, cabría mencionar el singular hecho de que Israel no ha atacado al ISIS hasta el momento y, por su parte, el ISIS ha cometido atentados, además de Iraq y Siria, en Líbano, Jordania, Egipto, Turquía, Kuwait, Arabia Saudí, Yemen, Bahrein, Libia, Túnez, etc. En definitiva, ha cometido atentados en todos y cada uno de los estados colindantes y cercanos menos en Israel a pesar de que ambos afirman sentir un odio visceral recíproco.

Estos son algunos de entre muchos puntos en común entre el estado sionista y el estado anti-islámico DAESH. ¿Reconocerán las potencias mundiales estas similitudes? ¿O es que en realidad ambos son una creación precisamente de dichas potencias para justificar sus políticas en la región?

El hecho es que son dos caras de la misma moneda, y mientras se tolere el sionismo, nunca conocerá el mundo la estabilidad y la paz duradera.

La expresión “Allahu akbar” fue su primer rehén

Por Hicham Oulad Mhammed

Los pocos medios televisivos españoles que decidieron interrumpir su programación y hacerse eco de la tragedia de París el pasado viernes, repitieron varias veces que uno de los hombres armados gritó en medio de la discoteca: “Al-lahu Akbar”.

Curiosamente, los reporteros lo decían una y otra vez con una confianza pasmosa, como si de algún novedoso y exótico grito de guerra se tratara. Quizás no se les pasó por la cabeza, en ese momento de confusión global que todos vivimos, que esas dos palabras significan, simple y literalmente, que Dios es el más Grande. Esas dos palabras, fueron de hecho, los dos primeros rehenes en esa discoteca que se convirtió en escenario del terrible baño de sangre. Fueron palabras que se encontraban fuera de lugar; lejos de su hábitat natural. Porque en realidad, los musulmanes de todo el mundo repetimos decenas de veces en nuestras oraciones diarias la misma frase.

El Profeta Muhammad se levantó en señal de respeto cuando vio pasar el funeral de uno de sus conciudadanos judíos. El mismo fin de semana después de los atentados de París fui a la embajada francesa en Madrid con varios amigos musulmanes para expresar nuestros respetos y nuestras condolencias. Al llegar, era notable que todo el mundo estaba allí en silencio reflexionando solemnemente y pensando en la Paz y no en la venganza. Justo unos minutos después de llegar, el silencio fue roto por la alerta de la llamada de la oración en mi teléfono móvil. Empezaba precisamente con “Al-lahu Akbar.” Las personas que me rodeaban, en su mayoría franceses, me miraron con recelo por unos instantes, pero es de entender.

Lo que no es asimilable es que los actos de una diminuta minoría desviada hayan manchado y distorsionado tanto una frase tan noble.

Como musulmanes debemos rescatar los significados de expresiones como ésta y no dejar su interpretación en manos de grupos como DAESH o los medios de comunicación que, al fin y al cabo, al vincularlas con la violencia legitiman y refuerzan la propaganda terrorista.

Ese demente que pronunció ambas palabras, lo hizo mientras apretaba el gatillo pensando que el camino al paraíso está pavimentado con sangre y cadáveres. Sin embargo, a diferencia de ese mal uso por los terroristas, para un verdadero musulmán es una fórmula que sirve como un estímulo espiritual en sus oraciones y su meditación conocida como Dhikr. Sus connotaciones son de esperanza y perseverancia. Es un recordatorio, por ejemplo, de que la magnanimidad y la compasión divinas son infinitamente mayores que nuestros defectos.  La indulgencia y magnanimidad de Dios son más grandes que el odio y la intolerancia de los extremistas de cualquier religión o ideología. Sin duda, Su grandeza trasciende nuestra pequeñez.

Una pequeñez y una mezquindad que nadie personifica mejor que quienes invocan lo más sagrado a la hora de cometer aquello que el islam define claramente como sacrilegios. Y por lo tanto, definitivamente, los atributos de mi Dios son antagónicos a los atributos de ese dios al que apeló el suicida en medio de la discoteca Bataclan.

Los malabarismos de la libertad de expresión

Por Hisham Muhammad

La libertad de expresión entre la “Ley Mordaza” criticada por The New York Times y las viñetas de Charlie Hebdo que critica Rusia

El New York Times abría hoy su edición internacional con un artículo en plena portada bajo un título que alertaba de la creciente alarma sobre los medios informativos de España y los temores de censura que han ido plantando tanto la crisis económica como aquello que, Raphael Minder, autor del artículo, denomina “presiones del gobierno”.

El prestigioso diario estadounidense critica a la prensa española por su falta de independencia y de libertad de expresión, y achaca esta situación negativa a diferentes factores que, como dice el propio título, “estrujan” a la industria.

Por un lado, subraya las deudas que pesan sobre los hombros de los grandes medios de información limitando así su capacidad para denunciar algunas prácticas fraudulentas por parte de los grandes bancos. Por otro, está la célebre “ley mordaza” que introdujo el gobierno recortando libertades e imponiendo altas penalizaciones a aquellas protestas políticas que no cuenten con una autorización previa, así como a los autores de vídeos amateur que graben a los agentes de la policía o difundan las intervenciones policiales.

En este sentido, el diario hace referencia al informe de 38 páginas publicado ayer jueves por el Instituto Internacional de Prensa, titulado “Libertad de prensa en un tiempo de cambio” y que advierte de “evidentes peligros para el flujo libre de información”. Dicho documento disponible en línea cierra con una recomendación muy concisa: “Continuamos sugiriendo que España implemente la intención de la Ley General de Comunicación Audiovisual de 2010 y crea un regulador audiovisual independiente.”

Otro factor que destaca el diario son las presiones gubernamentales. Quizás la declaración más tajante que cita el artículo en esta línea sea aquella de Juan Pedro Velázquez-Gaztelu, periodista que abandonó el diario El País hace dos años y que afirma que los periódicos españoles “han perdido realmente la independencia editorial cuando se trata de hablar de las grandes compañías, especialmente los bancos.” Añade que no cree “que haya habido un tiempo peor para la libertad de expresión en España desde la muerte de Franco.”

El reportaje elaborado por este periódico critica, en definitiva, a algunos de los diarios de más peso en la prensa española, así como a la radio y la televisión públicas, y explica que Mariano Rajoy modificó la ley para poder nombrar al presidente de RTVE sin consultarlo con otros partidos. También expone varios casos en los que la radio y la televisión públicas encubrieron informaciones perjudiciales para el Gobierno. Cabe mencionar que informes como este a nivel internacional, han dejado sin plaza a RTVE en el Comité de Informativos de la UE. ¿Por qué aparece precisamente ahora esta crítica en un medio con tanta repercusión internacional? ¿Tiene algo que ver con la proximidad de las elecciones generales en España? Esas son algunas de las preguntas evidentes que uno no puede evitar plantearse por la publicación de un artículo así en esta coyuntura. Las redes sociales se hicieron eco de este artículo que fue motivo de debate especialmente en Twitter donde el Hashtag “The New York Times” se convirtió rápidamente en Trending Topic en España y otros países. No fueron menos polémicas las razones que convirtieron en tema tendencioso a Charlie Hebdo. El satírico francés se convirtió por enésima vez en el foco de mira y crítica por haber publicado unas nuevas viñetas controvertidas. En una de ellas se muestra a restos de un avión ruso cayendo sobre un miembro de DAESH con la capción: “Las Fuerzas Aéreas Rusas intensifican sus bombardeos.” En otra viñeta aparece el cráneo y restos de un cuerpo que podría ser en referencia a las víctimas del vuelo 9268  siniestrado en Egipto.La reacción de Moscú fue airada además de inmediata. El portavoz de  Vladimir Putin, Dmitry Peskov, tachó estas publicaciones de “sacrilegio” y aseguró que “no tiene nada que ver con la democracia o la libertad de expresión”.Además del tajante rechazo del Kremlin, los miembros del parlamento ruso o Duma lanzaron un llamamiento a su gobierno para incluir al semanario parisino en una lista negra de publicaciones extremistas y exigieron a Francia presentar disculpas.

Las autoridades británicas y estadounidenses han asegurado que tienen  la sospecha de que el avión ruso se estrelló en Egipto fruto de la explosión de una bomba que llevaba a bordo aunque la filial del mal denominado Estado Islámico en el Sinaí sigue reivindicando que fue un ataque por su parte.

Esta publicación satírica que era prácticamente desconocida antes de sus caricaturas insultantes al Profeta Muhammad (la paz sea con él) saltó a la fama a expensas de los musulmanes que se manifestaron en protesta por sus continuo desprecio a los profetas. Otras viñetas incluyen al Profeta Jesucristo, que la paz sea con él, además de otras mofas hacia distintas confesiones. En enero del presente año, pocos días después del ataque terrorista que sufrió su sede la mañana del 7 de enero y que costó la vida a 12 personas, sus ventas se incrementaron de manera estratosférica llegando a los 5 millones de ejemplares.

Quizás el incidente más parecido a las viñetas de hoy acerca del  avión ruso sean aquellas publicadas hace más de dos años y que se mofaron de la muerte de los manifestantes egipcios a manos delcharlie-hebdoscreenshot ejército. Se trata especialmente de la masacre de Rabaa Al ‘Adawiyya en la cual cayeron casi un millar de víctimas civiles cuando el ejército egipcio intentó dispersar a balazos una concentración que llevaba días en el lugar manifestando su apoyo al presidente depuesto Mohamed Morsi.

Charlie Hebdo ya había publicado previamente en su portada una caricatura de un manifestante egipcio con aspecto de religioso musulmán portando el Corán y recibiendo disparos de bala bajo la etiqueta de “Matanza en Egipto”. El titular que se eligió para esta portada de julio del 2013 fue obscenamente escatológica: “El Corán es una mierda.” Una flecha que apunta al libro sagrado contenía el texto: “Esto no para las balas.”

Las viñetas del semanal francés fueron hoy protagonista de las críticas y los comentarios negativos en Twitter que coinciden en que la libertad de opinión no puede significar herir los sentimientos de los demás y mofarse de sus desgracias de esta manera tan mórbida. Muchos twiteros indicaban de manera irónica una curiosa dualidad: mientras los ataques de Charlie hebdo tenían como objetivo al islam y a los musulmanes, personas en todo el mundo manifestó su apoyo a lo que describían como libertad de opinión bajo el lema #JeSuisCharlie.

El artículo 20 de la Constitución Española reconoce y protege una serie de libertades y derechos relacionados con la libertad de expresión que a su vez están sometidos a ciertas limitaciones como son el respeto a la intimidad, el honor y la imagen de las personas, especialmente de la juventud y la infancia. Además, indica que la ley regulará la organización y el control parlamentario de los medios de comunicación social dependientes del Estado o de cualquier ente público y garantizará el acceso a dichos medios de los grupos sociales y políticos significativos, respetando el pluralismo de la sociedad y de las diversas lenguas de España.Ante publicaciones como las de Charlie Hebdo, lo que sí resulta realmente llamativa es la disparidad entre la reacción del gobierno ruso en defensa de sus ciudadanos y la reacción tibia de los gobiernos árabes cuando se insultó al mismísimo Profeta Muhammad y el Sagrado Corán.